Yo soy de esos amantes a la antigua…

Por: Rodolfo Munguía Álvarez.

¿A usted no le ha pasado, amado lector, encontrarse con un libro, no poderlo soltar, terminarlo prácticamente en una sentada y, por si fuera poco, quedar realmente enamorado de alguno de sus protagonistas? A mí sí me pasó, tenía yo 17 años cuando leí por primera vez el libro Love Story, de Erich Segal, y no saben cómo me atrapó esta obra: como decimos en el mundo editorial: tenía garra. Desde las primeras líneas, el autor nos advierte que la protagonista morirá y, un poco eso, y otro poco la gran calidad de la pluma, no pude soltarlo, por lo que página a página me fui enamorando de Jennifer, la sonriente, provocadora, inocente y algo descarada protagonista. Pasó el tiempo y obviamente, una vez casado, le obsequié este libro a mi esposa. Estábamos de viaje y, si más no recuerdo, llegando a Querétaro, ella terminó de leer el libro. Lo tomó entre sus manos, lo cerró, se quitó los lentes y me dijo: “ya lo acabé“. Un poco intrigado, le pregunté: “¿y qué te pareció?“. En ese momento, sin poder yo hacer nada, dejó el libro junto a ella, se llevó las manos al rostro, y comenzó a llorar con mucho sentimiento. Todos la abrazamos conmovidos. De verdad, no recuerdo si yo también lloré al final del libro a los 17 años, pero lo que sí les puedo decir, es que cuando lo volví a leer y llegué a esa parte, no pude evitar que se me hiciera un nudo en la garganta y se me salieran dos que tres lágrimas —es un decir, para ocultar que lloré como Magdalena—. Hace un par de años, escribí en alguna red social: “Menciona algún libro del que te hayas enamorado de algún personaje, comienzo yo: Love Story de Erich Segal” y, entre muchas respuestas y “likes” —que siempre se agradecen—, me encontré uno que no me esperaba: ¡el del propio Erich Segal! Ya se imaginan la sorpresa, salí corriendo por toda la casa para presumir que el mismísimo autor de esa entrañable obra me había aprobado mi publicación. No lo niego, sentí increíble. Valga este recuerdo, para confirmar que el amor es un sentimiento que trasciende el tiempo y el espacio. Probablemente algún lector que está leyendo esta columna, ha perdido a algún ser amado y, no obstante su pérdida, le seguiremos amando por el resto de nuestra vida. ¡Feliz mes del amor! Le invito a abrirse a cualquier posibilidad de amar, ya sea filial, fraternal o de pareja… pero amar, diario. Por ahora, les dejo, antes de que tanta miel estropee mi computador. El libro de Love Story, fue publicado últimamente por editorial Vergara, y lo podrá encontrar usted en el librero que está en casa de sus papás, de sus abuelos, en alguna librería abierta, o librería por internet ¡No se lo pierda! Hágase o haga un regalo inolvidable con esta obra y, si quiere hacerme llegar un comentario de éste o algún otro tema, quedo a sus órdenes en lector.frecuente@gmail.com: me dará mucho gusto saber de usted y sus amores, en los libros.

¡À la vous santé, monsieur!

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