Inconsciencia biosférica: con peras y manzanas

Por: Rodolfo Munguía Álvarez

¿A usted no le ha pasado, consciente lector, preocuparse cada vez más por los fenómenos naturales que ocurren en nuestro planeta como los huracanes, inundaciones, incendios forestales, deslaves o largas sequías? Pues desde hace unos años este es uno de los temas que más me interesan —ya después le platicaré que estoy haciendo al respecto—, pero valga esta preocupación para platicarle que mi hijo me recomendó leer el libro de Bill Gates llamado: Cómo evitar un desastre climático, publicado en México por la editorial Plaza Janés, el cual empecé a leer con mucho interés porque de alguna forma quería entender la magnitud del daño que le estamos haciendo al planeta, en busca de poder abonar con alguna alternativa de solución. Sé que todas aquellas acciones que yo haga de forma individual poco beneficiarán al medio ambiente, pero también sé que estas acciones sumadas a las de otras personas pueden generar cambios significativos, por eso no subestimo mi responsabilidad con la Tierra. Un amigo muy querido me hizo reflexionar sobre la importancia de desarrollar la consciencia biosférica y ello me ha hecho recapacitar sobre lo que le estamos haciendo a la casa de todos, precisamente por nuestra inconsciencia biosférica. Y más que un juego de palabras, es una realidad que nosotros mismos estamos pagando los platos rotos del daño que le estamos haciendo al ecosistema. Y para profundizar más en el tema, el libro de Gates me ha permitido entender por qué el cambio climático es una realidad que provocará periodos de sequía más prolongados en donde ya casi no llueve y, periodos de lluvia más largos en donde llueve mucho, lo que traerá como consecuencia una disminución de la productividad agropecuaria y con ello, un inevitable encarecimiento de los productos de alimentación básica del ser humano, perjudicando principalmente a los más pobres, a quienes el alimento les será paulatinamente más inaccesible. Ésta obra es una lectura muy sencilla y Bill Gates tiene la virtud de explicar con peras y manzanas cuáles son las consecuencias que tendremos si seguimos afectando con nuestras decisiones diarias, al ecosistema. Olvídese de la aportación de Gates al mundo con Microsoft: su actividad filantrópica es más importante aún y se agradece la óptica de una de las mentes más brillantes de nuestra era, para uno de los temas más importantes para la humanidad, así que más que recomendarle esta obra, le invito a leerla y a reflexionar sobre ella para que usted pueda abonar con un granito de arena desde cualquier actividad que usted haga, ya sea estudiante, trabajador, ama de casa, artista plástico o presidente de la República. Este libro lo podrá encontrar nuevo en alguna librería de prestigio y, si quiere ayudar al planeta, le recomiendo más la versión electrónica, para la cual no se cortó ningún árbol, no se gastó un solo mililitro de tinta, no se gastó un solo litro de combustible su distribución y no se produjo lo que algún día podría convertirse en un contaminante más. Si ya lo leyó, platícame con apertura intelectual que le pareció y como usted ayudará a disminuir el cambio climático, en mi correo electrónico: lector.frecuente@gmail.com, en donde también podrá recomendarme algún libro y, no olvide seguirme en Twitter como @GloopDr

¡À la vous santé, monsieur!

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