Entre la libertad personal y la vacunación

Por: Luis Roberto Peralta Hernández

A lo largo de la historia y más aún, en últimas fechas, las nuevas generaciones estamos en la constante lucha por la tutela y protección de libertades y derechos fundamentales que, tal y como ha sido compartido en colaboraciones anteriores dentro de éste espacio, ha sido necesario regular para lograr la sana convivencia entre los miembros de la sociedad.

El acceso fácil a “la información” ha permitido la interacción entre individuos que están a miles de kilómetros de distancia, pudiendo intercambiar ideas, lograr que cada uno de ellos exponga sus criterios y compartan su forma de pensar; sin embargo, coloco precisamente esa palabra entrecomillada ya que, desafortunadamente no toda la información que circula por la internet es cierta y la opinión que algunos expresan no siempre goza de fuentes fidedignas, un sustento sólido que permita tomar decisiones de manera razonada, habiendo quienes asumen lo que obtienen de la web como algo inequívoco y verdad absoluta a ojos cerrados.

En colaboraciones anteriores, se abordó el tema de la libertad de expresión y como ésta, ha sido menoscabada a últimas fechas en nuestro país, tanto por los grupos de la delincuencia organizada así como colectivos sociales y lo más preocupante, por el Gobierno Federal en turno.

El objetivo de la presente, es más bien, realizar un análisis para que usted, estimado lector realice sus propias conclusiones sobre la siguiente reflexión:

La pandemia generada por la CoViD19 ha impactado en todos los ámbitos de la vida del hombre: en lo social, académico, económico, tecnológico; ha sido sin lugar a dudas, un cisma en la historia humana moderna, ha trastocado nuestra forma de ver, sentir y vivir la vida.

Es increíble como al día de hoy, todavía existen personas cuyo pensamiento determina sostener la idea de que esta enfermedad no existe o bien, que las vacunas creadas de manera emergente y extraordinaria por la ciencia no deben ser aplicadas pues los fines que persigue son funestos para la humanidad.

Pero, ¿Qué dice la ciencia jurídica al respecto?:

En primer término, podemos partir del análisis acerca de la libertad, dado que muchas de las personas que deciden no vacunarse alegan el ejercicio de un derecho que no puede ni debe ser coartado, por el otro lado está el interés general de la salud pública, que del mismo modo constituye también, un derecho humano.

La libertad ha sido definida por ilustres filósofos, teólogos, juristas y politólogos de diferentes maneras, podemos definirla como esa potestad o derecho del que gozan todos los seres humanos para poder elegir dentro de las alternativas que su voluntad le ofrece, el curso de acción que ha de seguir para el logro de su realización personal, alcanzar la felicidad, la plenitud, etc.

Algunos estudiosos distinguen la existencia de libertad personal y libertad social, otros la identifican como interna o externa, etc, lo que es innegable, es la necesidad de reconocer que el concepto de libertad no puede ser absoluto dentro de una sociedad, ya que ésta deberá estar supeditada al bienestar común, por ende toda libertad, desde el punto de vista social y por lógica consecuencia, desde el punto de vista jurídico, debe contar con una serie de limitaciones y restricciones que permitan el ejercicio de la personal, que además permita la individual de los demás y de las llamadas libertades colectivas.

Ante la pandemia global que nos ha azotado desde 2019, distintos gobiernos en el ejercicio de su soberanía, decidieron cerrar sus fronteras, limitar a los viajeros de determinados países. Con el paso del tiempo se fueron haciendo más flexibles sus restricciones, al grado de que al día de hoy existen diversos países que establecen que, por ejemplo, para poder entrar en su territorio deberán llevar además de prueba negativa para SARS-COV-2, la constancia de haber sido vacunados, e incluso, excluyendo a quienes la recibieron de ciertas farmacéuticas y laboratorios. En el caso de nuestro país, las autoridades no han exigido para aquellas personas que decidan entrar al territorio nacional carnet, cartilla de vacunación o certificado de vacunación, sin embargo si se puede obtener el certificado de haber sido vacunado para poder viajar de México al extranjero en la siguiente liga https://cvcovid.salud.gob.mx/.

Así mismo, para el caso de nuestro país, en términos del artículo 4 de nuestra Carta Magna, se considera a la salud como un Derecho Fundamental (sustento para el Amparo promovido para la aplicación de las vacunas a menores que lo demandaron), y en concordancia con éste precepto constitucional, contamos con una legislación llamada Ley General de Salud cuya fecha de publicación es del 7 de Febrero de 1984 y con última reforma del día 01 de Junio del año 2021, en dicha normatividad, establece de manera específica en el artículo 408, los casos en que las autoridades sanitarias competentes ordenarán la vacunación de personas como medida de seguridad, sin que dentro de dicha ley se establezcan sanciones para aquellas personas que decidan no aplicárselas.

Si bien en nuestro país, la tasa de vacunación avanza a un ritmo favorable, existen diversas personas en países como Estados Unidos, que han decidido no vacunarse, situación que ha llevado a las autoridades y empresas en general a pedir la aplicación de la vacuna como requisito para continuar con la relación laboral, del mismo modo existen algunos establecimientos, principalmente en Europa, en donde se tiene que presentar el esquema de vacunación completo para poder ingresar, por ejemplo, a bares, restaurantes, hoteles, espectáculos de diversa índole, pero: ¿Podría por el otro lado, ser considerado ello discriminatorio y por ende ilegal, por atentar contra los derechos de quienes deciden no vacunarse?.

He aquí donde localizamos un punto de quiebre entre la propia norma jurídica, ya que por un lado podríamos considerar el interés general de estar vacunados para hacer frente a una pandemia global justificaría la decisión de los gobiernos por aplicar los esquemas completos a toda la población independientemente de su voluntad, es decir, de manera obligatoria (o por lo menos obligar a sus gobernados a la aplicación), mientras que por el otro lado encontramos, el derecho a la persona a decidir sobre su cuerpo con la correlativa responsabilidad del Estado de “no poder” o “no deber” afectar la esfera jurídica muy particular del ciudadano, por las razones que él considere oportunas (volvemos al concepto de libertad descrito en párrafos anteriores), obviamente aplicando vacunas en contra de su voluntad; pero lo trascendental aquí es ¿Cuál debería ser considerado como el bien jurídico superior?. ¿Usted estimado lector que opina?

«Las enfermedades no nos llegan de la nada. Se desarrollan a partir de pequeños pecados diarios contra la naturaleza. Cuando se hayan acumulados suficientes pecados, aparecerán de repente” 

Hipócrates

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