¿Napoleón en Istambul?

18 DE ENERO DE 2022 ¿Napoleón en Istambul?

POR: VÍCTOR MANUEL REYES FERRIZ

Probablemente el título nos haga mucho ruido, probablemente no; sin embargo, intentaremos darle sentido en este momento mientras revisamos algunas curiosidades, historia, sitios que no podemos perdernos, comida, tradiciones y muchas otras cosas interesantes de Estambul (Istambul, en turco).

Comencemos por ubicarnos en la zona limítrofe de dos continentes, Asia y Europa, dejando a un lado lo que algunos expertos llaman como “Eurasia” por formar parte de una misma masa continental; empero, recordemos que esta división durante muchos años ha sido motivo de discusión; sin embargo, nos basaremos como lo expresa una voz autorizada como la “National Geographic Society”, la cual, indica que la definición «moderna» comienza en el mar Egeo pasando por los Dardanelos-mar de Mármara-Bósforo, el mar Negro, continuando con la cuenca del Gran Cáucaso, la parte noroeste del mar Caspio y a lo largo de los montes Urales; de tal suerte que para el caso que nos compete, se encuentra muy claro que parte de esta ciudad es asiática y que parte es europea, esto es en la división que propicia el Estrecho del Bósforo.

Una vez situados geográficamente, podemos describir que esta ciudad milenaria tuvo su origen en el 667 a.c., donde según la leyenda, un aventurero y explorador griego de nombre “Byzas” (conforme la mitología griega era hijo Poseidón y la ninfa Cerósea) que partió de la ciudad de “Megara”, encontró este territorio y la llamó “Bizancio”; sin embargo, unos años antes, del otro lado del estrecho fue fundada “Calcedonia” y unos años más tarde terminarían asociándose. Esta ciudad tuvo que luchar por su independencia durante toda su historia ya que estuvo bajo el dominio de civilizaciones como atenienses, espartanos, macedonios y persas, y no fue sino hasta el año 330 a.c. que formaría parte del Imperio Romano, cuando el emperador Constantino I “El Grande”, la establece como capital y le cambia el nombre a “Constantinopla”; sin embargo, la historia no acaba ahí, todavía sufriría otros cambios, y es que tras la separación del imperio, esta ciudad mantiene su nombre pero ahora será posesión del Imperio Romano de Oriente.

Gracias a la división de este imperio, podríamos asegurar que Constantinopla toma una relevancia inmensa durante la Edad Media, y es que por más de 1,000 años tuvo un esplendor cultural, económico, social y político de magnitudes inimaginables, convirtiéndose en la ciudad más importante del mundo en aquel tiempo y como muestra histórica de este hecho tenemos una de las edificaciones más bellas hoy en día, Santa Sofía.

Describir a Santa Sofía puede ser un poco complejo, ya que este inmueble de 1,500 años de antigüedad ha sido un lugar de culto para cristiano ortodoxos, católicos y musulmanes, algo bastante extraño, que por cierto ha sido causante de conflictos entre Grecia y Turquía, y actualmente es un museo. Esta edificación ha sido levantada en el mismo sitio hasta en tres ocasiones debido a dos grandes incendios que se presentaron en los años 404 y 532 mientras el emperador Justiniano I la mandó reconstruir en un tiempo récord para que en 537 se encontrara de pie nuevamente y se convirtiera en la joya de la corona del Imperio Romano de Oriente.

La relación de esta iglesia con la cultura griega no puede ser pasada por alto y es que, su nombre, no se debe a ninguna santa o figura religiosa, mas bien se deriva de la palabra helénica “Sofia” que significa “Sabiduría” de tal suerte que en español su nombre es “Santa Sabiduría” debido a que en sus inicios cumplió la función de ser la sede del patriarca ortodoxo, por lo tanto, las ceremonias importantes como coronaciones bizantinas se realizaban en este recinto, y así fue durante sus primeros 900 años; empero, en el siglo XIII durante un pequeño periodo, fungió como catedral católica porque los invasores europeos saquearon y ocuparon Constantinopla durante la Cuarta Cruzada, para que posteriormente, en 1453, el Imperio Otomano, bajo las órdenes del sultán Mehmed II tomara la ciudad poniendo fin al imperio Bizantino y la rebautizara como Istambul; así pues, Santa Sofía se convertiría ahora en la mezquita principal por 163 años, hasta la construcción de la “Mezquita Azul” en 1616.

Al término de la Primera Guerra Mundial, el Imperio Otomano llegó a su fin y, por lo tanto, su territorio fue divido entre las fuerzas aliadas, dando como resultado la creación del estado de Turquía siendo su fundador y primer presidente Mustafá Kemal Ataturk quien en 1935 decretara que este sitio se convertiría en museo.

Existen muchos datos interesantes de esta edificación, pero solamente citaré tres de ellos. El domo de Santa Sofía, es considerado como una verdadera maravilla de la arquitectura y su singular belleza ha hecho que todo visitante quede asombrado, lo curioso viene aquí, resulta que este domo nunca había podido ser “igualado” y no fue sino hasta la construcción de la “Basílica de San Pedro” en Roma, sede de la iglesia católica, que se pudo observar algo de esta magnitud, por lo tanto resulta muy interesante que entre cristianos ortodoxos y católicos quieran compartir un símbolo que nos lleva de inmediato a un territorio musulmán; pero en fin, otra situación muy interesante es que en la puerta de entrada existen dos lajas de piedra bastante grandes que presentan hundimiento, es decir, son cóncavas, y esto es porque son las marcas de los guardias que estaban protegiendo el templo 24/7 durante tantos años, es increíble como puede representarse la erosión por la fricción de una persona en una piedra de semejante tamaño; finalmente, esta emblemática construcción ha sido presentada en la pantalla grande hasta en 24 producciones cinematográficas según el sitio IMDB, entre las que destacan dos producciones del agente secreto más famoso del mundo, James Bond “From Rusia with love” (1963) y “Skyfall” (2012), o bien “Inferno” (2016) con la visita de Robert Langdon.

La historia de esta ciudad por supuesto que no se basa únicamente en un sitio religioso, tan es así que hasta el estadista y militar francés, Napoleón Bonaparte, en algún momento dijo “Si la tierra fuese un solo estado, Estambul sería su capital”, y no es para menos ya que además de haber sido capital de diferentes imperios, proveer una inmensa cultura e historia, Estambul se encuentra posicionada geográficamente en un punto inigualable en temas comerciales y su diversidad de tradiciones la convierten en un sitio cosmopolita indudablemente, así que si tienes posibilidad de visitarla existen muchísimos lugares imperdibles como la parte vieja de la ciudad conocida como “Sultanahmet”, el “Palacio Topkapi” que es literalmente una ciudad dentro de otra ciudad que era la sede del “Harem” donde vivían las 300 esposas del sultán y que era protegido por los “eunucos”; la “Mezquita de Solimán” que es la más grande de Estambul; el “Kapali Carsi” o gran bazaar que se encuentra en la parte europea de la ciudad y es considerado como uno de los sitios de comercio más grande del mundo que es visitado diariamente por más de 350,000 personas y que de manera contigua se encuentra el “Spice bazaar” que permite conseguir cualquier especia que podamos imaginar, detonando nuestro sentido del olfato; también se puede disfrutar de vestigios romanos como la “Cisterna subterránea”, construida por Justiniano en caso de que la ciudad fuera sitiada por sus enemigos; realizar un “crucero en el Bósforo y el Cuerno de oro”, o bien, si la vida nocturna es lo tuyo, visitar la calle “Istiklal” que se encuentra en la parte “nueva” de la ciudad con un estilo afrancesado listo para disfrutar las veladas.

Definitivamente Estambul es un sitio que se debe conocer, pero me parece aún más interesante, entender, ya que mucha de la historia tuvo lugar no solo en esta ciudad sino en aquella zona oriental que ocupa un preciado lugar en occidente.

DATO CULTURAL.

Un día como hoy en 1867, nacía en Metapa, Nicaragua, el célebre diplomático, periodista y poeta Félix Rubén García Sarmiento, mejor conocido como “Rubén Dario”, autor de obras como “Azul” (1888), “Prosas profanas” (1896) o “La isla de oro” (1915 inconclusa); en 1982, fallecía en la CDMX, México, el arquitecto y pintor coyoaquense Juan O’Gorman, quien fuera considerado por le mismo Diego Rivera como un artista plástico completo y llamado “Padre de la arquitectura moderna en México” dejando su huella pictórica en los muros de la “Biblioteca Central de la UNAM”, el “Museo Nacional de Historia” o el “Castillo de Chapultepec”; en 2007, en Washington D.C., Estados Unidos, es admitido como estado miembro Crna Gora (Montenegro) en el seno de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) que forma parte del Banco Mundial.

Espero tus comentarios en el correo vmrf@aperturaintelectual.com y recuerda qué en este espacio, las críticas no son bienvenidas, SON NECESARIAS.

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