Somebody feed Rodol!

Por: Rodolfo Munguía Álvarez

¿A usted no le ha pasado, antojadizo lector, estar mirando algún programa en la televisión y de pronto comenzar a salivar con lo que ahí están preparando? Bueno, eso nos pasa mucha gente, sobre todo a comelones como yo. Sucedía antes con la televisión abierta, y sucede también ahora con las plataformas streaming. Desde hace muchos años procuro ver con la familia algún programa blanco de televisión, algo que nos permita distraernos mientras cenamos. Algún capítulo viejo de “La familia Robinson”, de “Las aventuras de Huckleberry Finn”, de “This is us”… Por eso, hoy quiero platicarle de una serie disponible en Netflix titulada: “Somebody feed Phil” (algo así como: “Que alguien alimente a Phil”). Es una serie que no solo se puede ver a la hora de la comida o de la cena, en realidad la debe de ver justo a la hora de la comida o la cena, porque si no lo hace, le va a dar un hambre atroz con cada uno de los platillos que prueba Phil el protagonista. Probablemente usted no vio (casi nadie lo hizo en México) aquella serie de televisión que se llamó: “Todo mundo quiere a Raymond”, pues bien, el guionista de aquella divertida serie es justamente: Phil y, por tanto, transmite esa alegría y buen humor a la pantalla ahora en su propio programa. En esta serie usted viajará junto con Phil a muchas ciudades del mundo y en cada una de ellas lo verá comer de todo: desde lo típico de cada lugar, hasta cocina de autor de grandes chefs, obviamente sin olvidar la comida callejera de esa ciudad. Siempre procura acompañarse de expertos culinarios de la ciudad o la región. Debo admitir que me causa una envidia terrible ver cómo come este tragón y se mantiene flaco como paleta Tutsi Pop. Tanto, que me ha dado la idea, para cuando me den a escoger mi superpoder, de elegir justamente ese: comer todo lo que yo quiera y mantenerme esbelto. Además de la comida, no se imagina lo empático que es Phil ante la cámara y lo agradecido que es con las personas que va conociendo alrededor del mundo. En verdad que esta serie pone de buenas y ya me hacía falta algo así para ver en familia, un programa con el que podamos cenar sin preocuparnos por escenas fuertes, más allá de verlo comer un taco de nana o buche. Ahora, no se pierda los capítulos Ciudad de México, en donde lo llevan a probar sus primeros tacos al pastor, conocer Xochimilco, a comer en una clásica cantina chilanga y ¡hasta visita Tepito! En Oaxaca, aprende a hacer mole negro, visita el callejón del humo, disfruta el chocolate y visita un bar de sushi oaxaqueño (sí, leyó usted bien, sushi oaxaqueño): ¡que envidia! Bien dicen que uno de los trabajos más disfrutables es el de reportero turístico, pero hacerlo sobre comida, en verdad que ha de ser maravilloso. Platíqueme con Apertura Intelectual si usted ya lo vio y cuál fue el capítulo que más le gustó. Yo sé que ha de haber algunos muy buenos que aún no descubro, para ello, escríbame a mi correo electrónico: lector.frecuente@gmail.com y lo invito a seguirme en Twitter como: @GloopDr, sobre todo, si le gusta escribir. Antes de finalizar me disculpo porque la columna de esta semana fue ligeramente más corta, pero me voy a ver “Somebody feed Phil” con la familia.

¡A votre santé, monsieur!

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