Ser humanos

Por: Susana Dumit Garciarreal

¿A ustedes también les molesta ver un lugar de discapacidad ocupado por un auto que no lo requiere?

Esta pregunta me la he hecho infinidad de veces desde que tengo a mi hijo y muchos no saben lo que se requiere al salir (que no lo hacemos desde pandemia) a terapias, a una plaza, restaurante o a alguna casa ajena.  Las mamás que tienen un hijo con discapacidad saben de lo que estoy hablando, parecemos que salimos de vacaciones cuando solamente vamos a estar fuera de casa un par de horas, todo depende de las necesidades de cada pequeño, porque habrá familias que tengan que cargar con más cosas como oxígeno, férulas, silla de ruedas, comida especial, pañales, bolsas para pañales, sondas, medicamentos, cambios de ropa, etc, etc, etc.

Muchas veces nos encontramos con una falta de empatía impresionante cuando tenemos que realizar algún tipo de trámite como obtener una placa para el carro, dar de alta algún tipo de seguro médico, realizar estudios o tratamientos especializados; el que se logre con éxito cada una de estas cosas (parece mentira) depende de quién te atienda en ese momento, en lo personal me han tocado comentarios como : No puede obtener placa especial porque usted es quien va a manejar el auto, las placas únicamente son para personas que manejan y tienen algún tipo de discapacidad…

¿Por qué lucrar con la salud de una persona? Hablo de la salud en general, seguramente en algún momento de su vida ( y no lo digo como deseo) se han topado con historias de familiares, amigos o propias sobre este tema. En estos días tuve la oportunidad de tener un acercamiento sobre un posible tratamiento para mi hijo, mientras iba leyendo y viendo testimonios, en una parte de mi corazón creció esa esperanza para brindarle una mayor calidad de vida a mi hijo, pero al seguir leyendo sobre el tratamiento de protocolo y ver el costo tan elevado e irreal para muchos de nosotros me enojó muchísimo; me queda claro que todo tiene un costo, los conocimientos, creaciones, tecnología, materiales, instalaciones, etc. Pero como sociedad no estamos preparados para la diversidad que vivimos ahora en día, no hay adaptaciones necesarias en la calle, en lugares públicos, en hoteles, no hay apoyos económicos suficientes para personas con discapacidad, y sobre todo, insisto hace falta más empatía y ser más humanos.

“Recuerda que algunas veces los milagros, son personas”

Si deseas compartirme tus experiencias o tienes alguna pregunta escríbeme al correo susanadg@aperturaintelectual.com y con gusto te responderé.

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