Entrevista cultural

Por: Thelma Morales García

La entrevista, así como otros géneros periodísticos sirven para tener información sobre un personaje que destaca en una determinada especialidad, difundiendo hallazgos, creaciones o descubrimientos. Pero así como la novela puede tener un alto contenido de realidad siendo una obra literaria, la entrevista puede ser también literaria y cultural, para definirla no tenemos más que revisar a uno de los mejores en este género, me refiero a Alfredo Cardona Peña, quien se dedico a entrevistar a los más grandes escritores de la lengua española, así como a personalidades de la ciencia, la política y el arte mexicanos del siglo XX.

Tal vez uno de sus libros de entrevistas más conocido sea “El monstruo en su laberinto” (Conversaciones con Diego Rivera: 1949-1950), quien a raíz del homenaje que se le rindió en el Palacio de Bellas Artes por sus cincuenta años de labor artística en 1949, Cardona Peña decide entrevistarlo cuando el artista tenía 63 años y lo que iba a ser sólo una entrevista, se extendió a 365, es decir un año de estar con él conversando en su taller, en su casa y regularmente lo acompañaba a los lugares donde Rivera pintaba algún mural. El título del libro parecería hacer alusión a la estatura de Rivera, pero una vez que se lee el prólogo de dicho libro, uno llega a percatarse que Alfredo Cardona lo define muy bien “Todo Diego Rivera fue monstruoso: la forma de trabajar, la forma de insultar, la forma de amar y de padecer.”

Se dice que el valor de una entrevista se mide por la calidad o importancia de la persona, eso es muy claro para todos, sin embargo ese valor desaparece cuando no se sabe preguntar, para ello hay que prepararse escudriñando la vida y obra del personaje en cuestión, para que cuando se le entreviste sepa uno qué preguntarle, en palabras de Cardona nos dice que: “La entrevista consiste en saber callar para que otros hablen, pero es también un arte: el arte de la síntesis y de la interpretación psicológica. Debemos escoger muy bien las preguntas, ponerlas como tablones movedizos frente al interlocutor, a fin de que éste resbale y caiga, y cayendo nos desprenda algunos de sus secretos profesionales.”

Se cuenta que Azorín, oyó y recogió durante muchos años lo que decían las lenguas de su época, y en un libro reunió sus crónicas, finalizando con estas palabras: “La vida es breve; pasan rápidamente los hombres y las cosas; famas que creíamos imperecederas se deshacen; lo que hoy llena al mundo con su prestigio es desconocido en el transcurso de breves años, cuando otras gentes de otras mentalidades nos sucedan… …Circunstancialmente, en lo pasado, una parte de nuestro espíritu está ligada a la imagen de sus figuras.”

Alfredo Cardona Peña, nació en San José de Costa Rica el 11 de agosto de 1917, fue un gran poeta y gracias a ello tuvo la oportunidad de desenvolverse en el medio cultural de México cuando vino a nuestro país en 1938; tuvo la oportunidad de entrevistar a personajes como: José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Ángel María Garibay K., Artemio de Valle Arizpe, Gabriel Ramos Millán, Andrés Henestrosa, Rafael Heliodoro Valle, Leopoldo Zea, Enrique González Martínez, Bernardo Ortiz de Montellano, Carlos Pellicer, José Gorostiza, Xavier Villaurrutia, Jaime Torres Bodet, Salvador Novo, Gerardo Murillo “Dr. Atl”, Francisco Goitia, Adolfo Best Maugard, Ignacio Fernández “Tata Nacho”, Gabriel Fernández Ledesma, Manuel Álvarez Bravo, Frida Kahlo. Entre los científicos destacan: Ezequiel Ordoñez uno de los geólogos más importantes de México, por cierto nacido en nuestra entidad, fue el primero en descubrir un pozo petrolero en nuestro país en 1904, Isaac Ochoterena, biólogo quien fuera miembro fundador del Colegio Nacional.

Gracias a estas entrevistas podemos conocer la parte más humana de estos personajes y del propio Alfredo Cardona Peña, quien en 1948 obtiene el Premio Centroamericano de Poesía (Guatemala), en 1951 el Premio Continental en el certamen convocado con motivo del tercer centenario de Sor Juana (Ateneo Americano, Washington, D.C.) y el Premio Nacional de poesía de Costa Rica en 1963. Prácticamente todo su obra literaria la desarrollo en México, en donde muere en 1995, su última voluntad fue que sus restos descansaran en su natal Costa Rica.

Su legado queda en más de veinte títulos, muchos de ellos de creación poética, pero también fue periodista, crítico y ensayista. De su libro “La entrevista literaria y cultural”, publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México en 1978, encontramos concentradas las entrevistas que realizó en un periodo de más de treinta años. Algunos escritores contemporáneos han hecho lo propio con los escritores actuales como Marco Antonio Campos y Juan Domingo Argüelles.

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