Por: Thelma Morales García

Hace años cuando estudiaba en la universidad la materia de Ciencia Política, nuestro maestro nos hablaba de cómo se clasificaban los grupos de población de acuerdo con los años de nacimiento, contexto demográfico, tecnológico y social. Se definía así a la generación a la que pertenecíamos, recuerdo que se me quedó muy grabado la “Generación X”, entonces me parecía ajena esta denominación, sin embargo, este tema nos permite entender el comportamiento del ser humano con la década en la que nació y se desarrolló.
Por otro lado, nos mencionaba las características de cada una de las generaciones que se identificaron durante el siglo XX fundamentalmente en los países industrializados, empezando por la “Generación Silente” los nacidos antes de 1945 y quienes tuvieron que realizar trabajos físicos muy fuertes en su infancia y adolescencia, les tocó vivir la posguerra, en nuestro país esta generación vivió el “milagro mexicano”, por lo que eran muy conscientes de los procesos económicos, vivieron bajo un control y obligaciones muy fuertes que la moral social de ese tiempo les impuso; esa generación confiaban en sus gobernantes.
Después siguió la generación Babyboomers (segunda mitad del siglo XX), aquellos jóvenes idealistas y radicales que comenzaron a cuestionar el orden establecido; aunque valoraban algunas tradiciones, retaban a la mayoría, eran temerarios e inciertos sobre lo que les deparaba el futuro, la mayoría de esta generación se convirtieron en líderes de opinión; consideraban al trabajo intelectual superior al manual, a esta generación pertenecen los jóvenes del Movimiento del 68.
“La Generación X” representa a los nacidos entre las décadas de los setenta y ochenta; mi generación, que tuvo que vivir las mayores transformaciones de los últimos tiempos; nos definen como flexibles, acostumbrados al diálogo y a los cambios, también esta generación fue descrita por el escritor Douglas Coupland, quien nos visualizó como los hijos de los hippies, por lo que se nos denominó yuppies. Ser generación X, en el significado matemático, es denominar con un valor desconocido o incierto, porque esta generación es difícil de precisar ya que no se sabe cómo van a reaccionar, impredecibles, difíciles de complacer, poco pacientes.
“La generación Y” son los que nacieron entre 1982 y 1997; en este periodo de la historia la tecnología y los avances crecieron rápidamente, pero los cambios que vivieron no fueron tan drásticos como los vividos por la Generación X; las comodidades que ellos han tenido no las tuvieron las generaciones anteriores como la televisión por cable, ni teléfonos inalámbricos. Les tocó vivir el internet y por ello lo más importante se dice por las redes sociales (Facebook, Messenger, Instagram), en México algunos de esta generación pertenecen a los ninis (ni estudian ni trabajan), también algunos de ellos padecen el déficit de atención. Aunque les encanta trabajar en equipo, individualmente no saben manejar la incertidumbre. Esta generación es muy abierta a temas polémicos y a familias no tradicionales (papá, mamá e hijos).
La “Generación Milenio”, Millennials o “Y”, nacieron en los últimos años de la década de los noventa y después del año 2000, estos niños se preocupan por la ecología, son reflexivos y tienen mucha información, pues cuentan con herramientas informáticas para comunicarse; tienen graves problemas de depresión, muchos de ellos son solitarios, son niños que pasan mucho tiempo en la escuela mientras sus padres trabajan, por lo que quieren el amor de sus padres; son muy sensibles y viven en familias disfuncionales.
Las generaciones Z y Alpha son las actuales, considerados nativos digitales, rodeados de inteligencia artificial, educación altamente digitalizada, conscientes del cambio climático.
Estas características de cada generación nos permiten entender algunos de los comportamientos de jóvenes en la actualidad. Desde el año 2000 se establece por parte de la UNESCO, el 12 de agosto como el Día Internacional de la Juventud; por ello también recordé la frase: Hace tiempo que dejé de ser joven, pero creo que la juventud no es sólo una idea física, sino que es un modo de mirar la vida, decía Adolfo López Mateos.
Los jóvenes necesitan de proyectos que beneficien a sus comunidades, ese bien común por el que hay que luchar, no esperando que el gobierno arregle todo. Si no se tienen oportunidades hay que crearlas como el ejemplo de Greta Thunberg (Suecia, 2003) quien en 2018 y con quince años inició el movimiento “Fridays for future”, donde movilizó a millones de jóvenes en todo el mundo para exigir a los lideres políticos acciones ante el cambio climático.
O Malala Yousafzai (Pakistán,1997), que fue atacada por los talibanes por escribir sobre el derecho de las niñas a estudiar en Pakistán, en 2013 creó una organización internacional sin fines de lucro “Malala Fund”, donde se garantiza la educación gratuita para todas las niñas del mundo, aunque la fundación está enfocada en países como: Afganistán, Pakistán, India, Etiopía, Turquía, Líbano y Brasil. Es la más joven en ganar el Premio Nobel en 2014.
La descomposición del mundo nos ha llevado a la desesperanza, pero con estos ejemplos creo que aún tenemos oportunidad de seguir creyendo en nuestras jóvenes generaciones.
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