Por: Jonathan Hellwig Guerra

Antes de comenzar este artículo, te tengo una propuesta. “Acude a cualquier evento cultural sin pretensiones, te puedes llevar una grata sorpresa”.
En pleno mes de la Patria, nos encantaría festejar que las salas y taquillas del cine se tiñeran de verde, blanco y rojo de cine mexicano. Siendo honestos y objetivos para poder tomar acción en ello, la confrontación de cifras entre 2025 y 2026 demuestra que la soberanía comercial del cine mexicano en su propia tierra sigue siendo una asignatura pendiente. Aunque la industria encienda nuevas leyes que obligan a mostrar en cartelera un 10% de cine nacional, los fuegos artificiales para celebrar aún dependerán de más tiempo y definitivamente, de mejores historias por contar.
En la contienda de 2025, el cine nacional marchó muy bien los primeros 9 meses del año. No solo contó con Mesa de Regalos comandando la vanguardia ($136.6 MDP), sino que un batallón de cinco producciones logró romper la trinchera de los 50 MDP, entre: Una Pequeña Confusión, Mirreyes vs Godínez: Las Vegas. Por supuesto hay que mencionar atrevimientos como Soy Frankelda, que alzaron el estandarte de la animación local con orgullo, pretendiendo un fuego cruzado contra las grandes producciones extranjeras.
Ahora, recapitulando el 2026, por el contrario, ha quedado supeditada al heroísmo de una sola película. ¿Quieres Ser Mi Novia? Única que pego un verdadero «Grito» al superar los 100 MDP, pero a sus espaldas el panorama luce desolado: las producciones secundarias apenas rescatan botines de un solo dígito. Y a diferencia de la independencia de un país, en el cine fiar toda la victoria a un único héroe no es una estrategia sostenible; es pólvora para una sola explosión. Y porque esta ves si tendremos memoria, esto mismo sucedió en el 2023 con “Radical”. Con sus poco mas de 200 millones este filme rescato -como si fuera un héroe-, al cine nacional ese año del 3% de taquilla a casi 5%.
Con una cuota de mercado atascada por debajo del 5%, el verdadero acto de emancipación para la cinematografía mexicana no será conseguir un «taquillazo» épico de vez en cuando, sino consolidar un ejército constante de producciones medianas capaces de disputar el territorio en la cartelera nacional semana a semana.
Seguiré insistiendo hasta que algún general de la industria me lea y cambie la estrategia. Las películas comerciales siempre funcionarán, son el sustento del ecosistema de las industrias creativas y audiovisuales, pero debemos entender que el formato y las historias deben cambiar. El cine nunca será un tema meramente de presupuestos, es saber cómo enfrentarse a la batalla. Atreverse a ganar, aunque parezca lo contrario. Y para ello somos especialistas, solo falta ver la historia de nuestra independencia. ¡Viva México!, ¡Viva Su Cultura! y ¡Viva El Cine Mexicano!
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