Grandes esfuerzos, grandes recompensas.

Por: Víctor Manuel Reyes Ferriz

En los días pasados tuvimos la oportunidad todos los mexicanos de estar de manteles largos; la Cruz Roja Mexicana cumplió sus primeros 100 años de vida. 

La Cruz Roja Mexicana tiene su origen un 21 de febrero de 1910, gracias a un Decreto Presidencial expedido por Don Porfirio Díaz, no sin antes existir todo el entusiasmo de la Sra. Luz González Cosío de López y su esposo, el Dr. Fernando López, quienes encabezaron la primer brigada de auxilio en la tromba que se presentó en la ciudad de Monterrey el 27 y 28 de agosto de 1909, quienes abanderaron por primera ocasión el emblema de la Cruz Roja.

Es necesario hacer un recuento de la existencia de la Cruz Roja Internacional, que en realidad, es denominado Comité Internacional de la Cruz Roja, que tiene su origen desde el año de 1863, gracias a su fundador Henry Dunant quien derivado de una espantosa experiencia, vivida en la aldea de Solferino en el norte de Italia, decide publicar un libro llamado “Recuerdo de Solferino” en el cual, cuestiona si sería posible crear instituciones de ayuda humanitaria en los momentos de paz para asistir a los heridos en los momentos de guerra. Con esto podemos entender que el motivo principal o el motor que lleva a Dunant a crear este preciado organismo internacional es precisamente su preocupación por la ayuda a los heridos que dejan las guerras, que dicho sea de paso, la gran mayoría siempre serán civiles que no tienen ninguna culpa y mucho menos ningún interés en las guerras, únicamente piden que se acaben los conflictos.

A partir de 1863, se realiza la constitución de un Comité Internacional que decide convocar en su tierra natal, Ginebra, y son únicamente 5 personas las que inician todo este movimiento, que unos años mas tarde, empezaría a ser la punta del iceberg en relación al Derecho Internacional Humanitario. Es entonces en febrero de 1864 que dicho Comité realiza su primera intervención humanitaria en la guerra de los ducados derivada de la invasión a Dinamarca; posteriormente vendrían mas intervenciones por parte del comité hasta lograr la constitución de Sociedades Nacionales Cruz Roja de cada país.

Es importante mencionar que el gran detonador de la Cruz Roja se puede apreciar en la Primera Guerra Mundial, ya que es en el año de 1914, cuando envía una solicitud a las sociedades nacionales para participar en nuevas actividades en beneficio de las víctimas del conflicto. Estas actividades estaban encaminadas al auxilio de los prisioneros de guerra, actividad en la que no estaban reconocidos jurídicamente para tal efecto, sin embargo, ese mismo año lograron la autorización de algunos estados beligerantes para poder realizar las visitas a los campamentos y con esto se logró comprobar las condiciones de detención de los prisioneros y las condiciones en que éstos se encontraban. Al mismo tiempo realizaban acciones a favor de los civiles que resultaban heridos, así como entregar correspondencia en el territorio enemigo o bien, el territorio ocupado. Posteriormente sus acciones se fueron ampliando para lograr la repatriación y/o liberación de los prisioneros de guerra, logrando una cifra de más de 400,000 personas repatriadas. En el año de 1919, al término de la Primera Guerra Mundial, se funda la Liga de Sociedades de la Cruz Roja, hoy conocida como Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, quienes actualmente, tienen presencia en 185 países y realizan mas de 80 operaciones de socorro.

Regresando al plano mexicano y gracias a la  Sra. Cosío de López, se funda nuestra Cruz Roja Mexicana, que actualmente cuenta con 486 delegaciones a lo largo y ancho del país y que atiende el llamado de todo tipo de eventualidades que se suscitan en nuestro territorio y fuera de él. Debemos sentirnos muy orgullosos de contar con una representación de este organismo internacional, ya que la labor que realiza es única, y muestra de ello basta con echar la mirada atrás y recordar los desastres naturales que hemos sufrido, y en todos, se ha contado con el invaluable apoyo de esta institución de asistencia privada. Me parece innecesario enlistar las ocasiones en las que nuestra honrosísima Cruz Roja Mexicana, ha aportado su GRANOTE de arena para ayudar a los damnificados, empero, es necesario recordar algunos de los casos mas graves que se han presentado y que esta institución ha estado presente, como lo fue en el terremoto de 1985, la explosión de San Juanico, el huracán Wilma, la inundación de Chiapas y Tabasco de 2007, en fin podrían seguir saliendo innumerables desastres en las que hemos podido contar con el apoyo incondicional de esta institución.

Quiero aprovechar este momento para felicitar a cada uno de los integrantes de la Cruz Roja Mexicana por que sin ellos, no sería posible realizar y hacer llegar la ayuda a los que lo necesitan y cabe mencionar que existe toda una gran estructura para la captación de fondos y que nunca va a ser suficiente, sin embargo, nunca se echan para atrás todas estas personas y mucho menos sus valiosas damas voluntarias. México siempre ha sido (y espero que lo siga siendo) un país con un gran corazón ante las desgracias, ya sean propias o ajenas, y un caso muy reciente fue la gran cantidad de ayuda que se envió a nuestro hermano país de Haití, lugar en el que por cierto la Cruz Roja Mexicana estuvo presente también, y digo que espero que lo siga siendo por que eso habla muy bien de nuestra sociedad al ponerse en los zapatos del que se encuentra enfrente, el sentir y acoger las desgracias como nuestras, pues así es como laboran estas personas todos los días, en cada eventualidad, en cada desastre, en cada problema que repercute o involucra personas damnificadas, la Cruz Roja ayuda y lo hace de maravilla.

Sólo me queda externar mi profunda gratitud por personas como Doña Luz González, Don Fernando López, Don Daniel Goñi Díaz y no por ser el último, es menos importante a Don Henry Dunant por ser visionarios en proyectos tal altruistas como los es esta institución, ya que sin ellos no se contaría con una red de asistencia social como lo existe en nuestros días, y es de destacar la labor por una simple razón, por el amor a la gente que te rodea, que en estos tiempos ya es mas difícil poder materializarla, poder sentirla y sobretodo poder hacerla realizad.

En nuestro México, existen muchas instituciones de asistencia privada, empero, la gran mayoría de ellas lo manejan como un negocio extremadamente lucrativo y realizan colectas cada año para apoyar a determinados sectores que por su naturaleza conmueven al pueblo mexicano, sin embargo, un ejemplo de transparencia, honradez, y eficiencia en nuestro país, es la Cruz Roja, por ello tenemos que realizar mayores aportaciones, involucrarnos en sus programas, ayudarles a conseguir mas fondos para que puedan seguir existiendo y no dejarles nuestro dinero a otras instituciones que lo único que hacen es incrementar los capitales de empresas que ya están consolidadas y que es la forma LEGAL de poder deducir de impuestos. No estoy en contra de ninguna de estas asociaciones, fundaciones o instituciones de asistencia privada, solo que no encuentro la cuadratura entre la gran satisfacción de ayudar al prójimo con las enormes ansias de volverte millonario.

Espero tus comentarios y sugerencias en el correo lic_reyesferriz@yahoo.com

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