Para batallas, las de mi juventud

Por: Rodolfo Munguía Álvarez

¿A usted no le ha pasado, precoz lector, haberse enganchado alguna vez de un amor imposible, porque él o ella eran muchos años mayor que usted? Ésta es una pregunta que ha llamado la atención de muchos escritores y poetas a lo largo del tiempo, pero que a mí en lo particular no se me había ocurrido, hasta que tuve el privilegio de leer el libro: Las batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco. He de confesar que para la época cuando la leí, no había tenido en mis manos muchos libros de novelistas mexicanos (haciendo un esfuerzo de memoria, recuerdo solamente el de Marianela de Benito Pérez Galdós, que leí escolarmente obligado y terminó gustándome), y mucho menos de escritores que me hicieran sentir cercano, como si un tío o un amigo me estuviera platicando de viva voz los avatares con sus primeros amoríos. Algo que también influyó en mí para disfrutar en demasía esta obra, fue el hecho de haberla leído en plena adolescencia, creo yo que por 1990, con todos aquellos despertares que hay en la conciencia de un chilango cualquiera. Por ello y, por una elegante tensión sexual literaria provocada por un inocente enamoramiento del protagonista de nombre Carlos, un niño de 8 años, alumno de una primaria de la Ciudad de México, con la mamá —soltera— de uno de sus compañeros, de nombre Mariana, prácticamente no pude soltar el libro hasta haber concluido su lectura. En aquellos tiempos, ninguna de las mamás de mis compañeros de escuela me resultaba ni de cerca atractiva (aunque seguramente lo eran, claro está), pero la forma como José Emilio narra la historia, con muchos mexicanísimos, personajes de la cultura pop de antaño y lugares que me sonaban más conocibles que Europa o Estados Unidos, me resultó fascinante, tanto, que decidí en ese entonces que algún día escribiría algo. Muchos años después, mi padre me regaló el libro: Enfoque, escrito por Al Ríes, pero está tan bueno el título, que no necesitan leerlo: argumenta la siguiente teoría: para tener éxito en lo que hagamos debemos “enfocarnos” y, pone el ejemplo de algunos autores que no se andan por las ramas y cuando escriben van directo al grano: este es el caso de José Emilio Pacheco, la novela no necesitaba ser más larga, no necesitaba ser más explícita y bastaron poco más de 60 páginas, para llevarnos a una historia de época y emocionarnos con ella. Algunos especialistas argumentaron que por su corta extensión esta obra se asemejaba más a un cuento largo pero, a mi humilde parecer, la calidad de la misma, la defiende como novela corta. Y ya para terminar, déjeme platicarle que he leído dos libros más de este autor, publicadas por Editorial Era, el primero titulado: Morirás lejos, y el segundo, el poemario: Como la lluvia. Sí me gustaron, pero yo quería leer otro libro con el mismo estilo que Las batallas en el desierto. Éste magnífico libro lo podrán encontrar en alguna biblioteca escolar o pública en su comunidad y también podrán comprarla en línea en alguna prestigiada librería por internet. Estoy seguro de que la van a disfrutar como adolescentes y entenderán mucho más de lo que yo entendí en aquellos años mozos. Si lo desean, pueden escribirme para saber qué les pareció esta novela o dejarme algún comentario en mi correo electrónico: lector.frecuente@gmail.com. Y no olviden seguirme en Twitter como @GloopDr.

¡À la vous santé, monsieur!

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