De las cosas del nuevo mundo

Por: Francisco Javier Estrada

         ¿Quiénes son los Cronistas de casi 300 años de dominio español sobre aquel territorio llamado la Nueva España?… Entendiendo que el Cronista verdadero es ese personaje que escribe de su tiempo. Y que no vive embebido en el pasado, para ser sólo diccionario o enciclopedia para regocijo de vecinos o contemporáneos. Sin comprender el contexto de la historia y sobre todo del presente que les toca vivir. Cronistas de Nueva España, dan una y otra vez, ejemplo de cómo ser fedatario de su tiempo. Y el por qué hoy los tenemos a la mano para comprender aquello momentos que es historia.

Basta con ir al cronista una y otra vez citado: Bernal Díaz del Castillo. Su solo ejemplo nos enseña que el Cronista no es aquello que sólo sabe de la historia. Sino que escribe de su presente como obligación siendo relator de su tiempo. Ser ‘cronista’ que relata la historia es una cosa a la que le falta el alma de su personaje: Cronista es el que escribe de su tiempo. Así lo enseñan los escritos de españoles y originarios de México a lo largo de la historia.

Al leer Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, publicada por Editoriales Mexicanos Unidos, en edición económica, en reimpresión de 2024, leo el prólogo de Sergio Gaspar Mosqueda: “Bernal Díaz del Castillo, uno de los soldados a las órdenes de Hernán Cortés, ya en su etapa de madurez se propuso redactar como mejor pudo sus memorias de la conquista de México”. Esta sola lección debe de ser un claro ejemplo para quienes como cronistas de este siglo XXI debemos de asumir la responsabilidad de estudiar, investigar y escribir del México de este siglo, y no detenernos el en pasado cual si fuéramos historiadores y no escritores del presente.

El Cronista escribe desde su contemporaneidad. Lo hace como poder con la mejor vocación y humildad. Dice Sergio: “Humildemente, en su nota preliminar, asume no ser un gran “latino”. Pero Díaz del Castillo compensa su escasa preparación con referir los hechos “como buen testigo de vista”. Y lo que consigue extraer de su pluma es un texto fresco, desenfadado y franco, es decir, sin los amaneramientos y retorcimientos de estilo del que pretende pasar por erudito”.

En otra edición publicada por Editorial época en año 2015, aparece lo que es una especie de texto hipocrático para quien desea ser Cronista, así con mayúscula. Leo en esta Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España: “El Autor / Yo, Bernal Díaz del Castillo, regidor de esta ciudad de Santiago de Guatemala, autor de esta muy verdadera y clara Historia, que desde el descubrimiento y todas las conquistas de la Nueva España, y cómo se tomó la gran ciudad de México, y otras muchas ciudades, hasta las haber traído paz; pobladas muchas ciudades y villas de españoles, las enviamos a dar y entregar, como somos obligados, a nuestro Rey y Señor. En esta historia hallarán cosas muy notables y dignas de saber.

Digo y afirmo que lo que en este libro se contiene es muy verdadero, que como testigo de vista me hallé en todas las batallas y reencuentros de guerra; de ello era buen testigo el muy forzado y valeroso capitán don Hernán Cortés, marqués del Valle, que hizo relación en una carta que escribió de México al serenísimo emperador don Carlos V, de gloriosa memoria. Pido por merced a los Señores Impresores que no quiten ni añadan más letras de las que aquí van”. 

Hace bien en señalar que él como escritor-cronista vivió lo que relata. Al leer a Sergio Gaspar Mosqueda, en anterior prólogo, encuentro: “Mientras redactaba el capítulo XVIII, leyó La conquista de México, que Francisco López de Gómora escribió con base en lo que escuchó mientras fue huésped de Hernán Cortés en España, y también revisó el capítulo que trata de la conquista de la Nueva España incluido en la segunda parte de la Historia Pontificial y Católica, de Gonzalo de Illescas, obras en las cuales descubre inexactitudes acerca del tema que é está tratando”.

No es fácil ser Cronista a lo largo de la vida humana. La Crónica es madre y padre de los diversos géneros literarios y se ve en necesidad, de relatar con la mayor exactitud posible los hechos que el Cronista vive de cerca. No se refugia en la historia para rehuir su responsabilidad de relatar el presente de su vida en sociedad, abarcando todas las áreas humanas y del propio patrimonio natural que le da hogar.

Por eso cuenta Sergio Gaspar Mosqueda: “A partir de entonces, en buena medida, Bernal Díaz se empeñó en criticar y corregir a esos autores, que no habiendo participado en hechos de armas, escribían la dicha conquista tergiversando las cosas y no dando su justo crédito a los protagonistas. Gracias a ese carácter quisquilloso, que se demuestra incluso en el título de la obra: Historia verdadera…, tenemos una relación lo más fiel que humanamente es posible acerca de la época en que se fundieron dos culturas para originar una nueva nación”. Entre tantas tareas del Cronista el señalar a los defraudadores de la historia y de los ideólogos al servicio del poder, es que relatar las verdaderas formas de vivir de una comunidad, un pueblo o espacios de una ciudad, se convierten en su mandato, con la obligación de decir la verdad y no aceptar ser sólo una pluma al servicio del poder, cualquiera que este sea.

El Cronista vive su tiempo. Sergio aporta datos de Bernal Díaz del Castillo: “El autor, quien nació en Medina del Campo, España, el mismo año del descubrimiento de América (1492), emprendió en 1514 el viaje a América. Pedro Arias Dávila dirigió aquella expedición con destino al territorio llamado Castilla del Oro (el cual hoy comprende Costa Rica, Panamá y Colombia), pues había sido nombrado gobernador del mismo.

El veinteañero y aventurero Bernal estuvo poco tiempo en Panamá, de donde se embarcó para Cuba. Ahí esperaba encontrar mayor fortuna al lado del gobernador de la isla, Diego Velázquez. Este le prometió, en efecto, indios en encomienda, al igual que a muchos otros españoles, pero tal promesa no podía cumplirse por la terrible mortandad surgida entre los nativos, debido en parte a los trabajos forzados a los que se les sometía, y en buena medida también a las enfermedades traídas al Nuevo Mundo por los españoles”.

No es fácil la vida del que escribiendo se ha de convertir en un clásico de las letras para bien de la humanidad. Recuerda la vida de don Miguel Cervantes de Saavedra, que de viajante y aventurero tuvo mucho. Cuenta Sergio: En 1517, Diego Velázquez decidió enviar hombres a buscar esclavos a otras partes del Caribe. Fue así que Bernal vio por primera vez las costas del continente americano. Para ser precisos las de Yucatán, bajo las órdenes del capitán Francisco Hernández de Córdoba. Pero ese viaje fue desastroso”.

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