Deporte adaptado: Historia de esfuerzo

Por: José Carlos Zepeda García

Una composición colorida que representa varios deportes, incluyendo fútbol, béisbol, automovilismo, tenis y equitación, con atletas en acción en un estadio.

Cuando se habla del deporte mexicano solemos recordar a nuestros grandes campeones olímpicos y máximos representantes a nivel mundial, sin embargo, existen historias de éxito que durante mucho tiempo ha recibido menos atención de la merecida: La de nuestros atletas paralímpicos.

México comenzó a construir formalmente su camino en el deporte adaptado en 1975, con los primeros Juegos Nacionales sobre Sillas de Ruedas. Un año después llegó una actuación histórica en Toronto 1976 con 16 medallas de oro, 14 de plata y 9 de bronce, para un total de 30 preseas.

Desde entonces, nuestros atletas han construido una trayectoria extraordinaria.

Después de 14 participaciones en Juegos Paralímpicos, México acumula 328 medallas: 107 de oro, 98 de plata y 123 de bronce. Y aunque las cifras cuentan una parte de la historia, detrás de cada presea existen años de entrenamiento, sacrificio y, muchas veces, obstáculos que un atleta convencional no necesariamente tiene que enfrentar.

Tan sólo en París 2024, la delegación mexicana consiguió 17 medallas: tres de oro, seis de plata y ocho de bronce. La paranatación aportó siete preseas y el paratletismo seis. Nombres como Arnulfo Castorena, Amalia Pérez, Juan Pablo Cervantes, Gloria Zarza, Haideé Aceves, Ángel Camacho, Juan Diego García y Roca María Guerrero, entre muchos otros, han demostrado que México tiene talento para competir al más alto nivel internacional.

Sin embargo, todo ese talento no aparece de la nada. Necesita detectarse, desarrollarse y acompañarse desde edades tempranas.

Justo ahí es donde resalta la importancia de la Paralimpiada Nacional CONADE, que desde 2004 se ha convertido en uno de los principales semilleros del deporte adaptado mexicano. La propia CONADE reconoce que de esta competencia surgen atletas que brillan en los Juego Panamericanos, Campeonatos Mundiales y Juegos Paralímpicos.

Y este año tenemos un ejemplo muy claro. En la edición de este 2026 que se desarrolla en Jalisco, desde el 20 de septiembre y hasta el 10 de octubre, participan cerca de 2 mil 900 deportistas en 11 disciplinas. Y el Estado de México está dejando una huella importante.

Con corte al 29 de septiembre, la delegación mexiquense ha conseguido 79 medallas: 40 de oro, 25 de plata y 14 de bronce. La gran protagonista ha sido la paranatación pues históricamente se contabilizan 72 preseas: 35 de oro, 24 de plata y 13 de bronce. Y aquí hay algo que sin duda se debe subrayar, 79 medallas no solamente representan resultados deportivos, también representan 79 historias de esfuerzo que merecen ser conocidas, porque el éxito de un paratleta no termina cuando sube al podio.

Detrás están sus familias, entrenadores, médicos, especialistas y las instituciones que deben proporcionar instalaciones accesibles, equipamiento adecuado, preparación multidisciplinaria y recursos suficientes. Y todavía hay mucho por hacer.

El apoyo no debería apareceré únicamente cuando aparecen los Juegos Paralímpicos o cuando una medalla ese convierte en noticia. Tiene que existir durante todo el proceso, desde la detección del talento hasta la competencia y también después de la participación deportiva. Y ese compromiso debe involucrar a gobiernos, organismos deportivos, federaciones, iniciativa privada y también a las instituciones internacionales.

Pero hay otro elemento igual de importante: La conciencia social.

La inclusión no puede comenzar cuando vemos a un atleta paralímpico ganar una medalla, tiene que comenzar en la escuela. Desde pequeños debemos aprender que una discapacidad no elimina las capacidades, los sueños ni el derecho de participar. Necesitamos escuelas accesibles, profesores capacitados, espacios deportivos incluyentes y programas que permitan a niñas, niños y jóvenes con discapacidad descubran que también pueden practicar deporte y competir. Quizá entre esos niños esté el próximo campeón paralímpico de México.

Si algo nos ha enseñado la historia del deporte adaptado mexicano es que el talento existe, lo que tenemos que garantizar es que las oportunidades también existan, porque la inclusión no se construya con discursos y medallas, se construye cuando las y los pequeños pueden entrar a un gimnasio, una alberca, una pista o una cancha y sentir que ese espacio también le pertenece.

Es justo ahí donde el deporte deja de ser solamente competencia… Y se convierte verdaderamente en una herramienta de igualdad.   

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