Por: Francisco Javier Estrada

La riqueza de la Crónica de nuestra patria aparece en quienes dejaron la huella de aquel presente que les tocó vivir o que viven como sucede con cronistas y escritores admirables. Tal es el caso de Héctor de Mauleón, quien ha recopilado cuatro tomos invaluables para saber de la ciudad de México, Cronista de su tiempo, historiador, y destacado comentarista en programas de televisión sobre el presente político del país y no sólo de su capital, es un hombre de su presente, obligación de todo cronista que se precie de serlo.
Cuatro tomos invaluables, lo repito, pues abrir sus páginas es entrara al conocimiento de 500 años en donde la capital del país se desgrana en hechos de trascendencia o que siendo lugares al parecer comunes, el cronista histórico nos hace reflexionar sobre ellos. Basta con tomar el primer tomo, titulado La ciudad oculta / 500 años de historias, Cito texto de contrapasta escrito por Paco Ignacio II: “La ciudad se inunda, la cabeza de Villa sigue perdida, las concubinas de Moctezuma se reúnen, el <<aviso oportuno>> informa de un caballo extraviado y el fantasma de la Malinche todavía deambula.
Héctor de Mauleón, el cronista más apasionado de la ciudad, cuenta 500 años de historias desconocidas y las acompaña con fotografías de la época para revelar personajes y secretos de la imponente Ciudad de México: El embalsamiento de Maximiliano / La calle de las boticas / Del olor en la Ciudad de México / Gabriel Figueroa, el desconocido, Las momias de Santo Domingo; <<Este país se ha construido sobre las espaldas de grandes cronistas. Héctor de Mauleón es una de las voces más importantes en el género>>”.
Sí, estamos ante una recopilación invaluable de datos y apasionada vocación por la crónica y la historia. La pasión por la crónica que parece mucho a la del arqueólogo que minuciosamente milímetro a milímetro va revisando el motivo de su investigación y concluye en fechas, datos, nombres, climas, lugares, personajes hechos históricos, etcétera, etcétera.
El tomo Uno comienza con palabras de Carlos Fuentes, cita acertada por quien como Héctor de Mauleón sabe que la Crónica es el género padre y madre de todos los géneros de la Literatura e invocar a narradores o poetas es sólo muestra de su poderío como matriz de las letras humanas. Dice Fuentes: “Ciudad puñado de alcantarillas, ciudad cristal de vahos y escarcha mineral, ciudad presencia de todos nuestros olvidos, ciudad de acantilados carnívoros, ciudad de dolor inmóvil, ciudad de la brevedad inmensa, ciudad del sol sostenido, ciudad de calcinaciones largas, ciudad a fuego lento, ciudad con el agua al cuello, ciudad del letargo pícaro, ciudad de los nervios negros…” y mucho, mucho más de parte del narrador que con su novela La región más transparente firmó el libro de su pertenencia a las letras hispanoamericanas con todo sus méritos para orgullo nuestro.
Es Héctor, por lo tanto, quien debe como Cronista decir cuáles son esos nervios, por miles, que conforman los datos de una Ciudad asombrosa hace 200 años, cuando era la más importante en todos sentidos en América. Nada más grande —la Ciudad de Los Palacios— había en todo el territorio del Nuevo Mundo. ¿Qué ha sucedido en estos dos siglos para tener hoy una Ciudad que sobrevive en la ineficiencia de sus gobernantes en las últimas décadas del siglo XX y los que estamos viviendo en el siglo actual?
Comienza el admirable Cronista que es Héctor citando: “El primer día de la ciudad / 8 de junio de 1692. <<Estaba en casa sobre mis libros>>, recordó el escritor y cosmógrafo Carlos de Sigüenza y Góngora. Se oyeron de pronto ruidos extraños en la calle. El sabio novohispano los atribuyó a uno de los frecuentes escándalos de borrachos que en aquel tiempo se habían convertido en rasgos característicos de la metrópoli. Un criado que irrumpió en su estudio violentamente, y casi ahogado, le informó lo que en realidad ocurría: acababa de estar un tumulto en la Ciudad de México.
Sigüenza abrió las vidrieras de su estudio y vio correr <<infinita gente>> hacia la Plaza Mayor. En una relación sobre <<el alboroto>> que luego dirigió a su amigo Andrés de Pez, Sigüenza relató que salió a la calle a medio vestir y en un instante llegó a la esquina de Provincia —hoy, Pino Suárez y Corregidora—>>. Vio cómo la gente del pueblo —indios, mestizos, negros y mulatos, al igual que el resto de las castas: chinos, lobos, zarambullos, etcétera— apedreaban sin misericordia el palacio virreinal. Más de diez mil personas, escribió, levantaban <<un alarido tan uniformemente desentonado y horroroso que causaba espanto>>”.
Por eso causa admiración el Cronista con mayúscula. Es capaz de hacernos ver los sucesos del pasado cuando pone su imaginación en las palabras que escribe. Si hay una vocación en la literatura que representa esta vocación, es la del escritor que siendo Cronista nos hace ver sus investigaciones como si fuera un fotógrafo que con imágenes nos hace entender los sucesos del pasado y del presente. Dice Mauleón: “Se había desatado <<el Motín del Hambre>>. La falta de maíz y de trigo, y la voracidad de los comerciantes españoles, había llevado la locura a la ciudad”. De fechas se hace el Cronista. Por ello cita en esta investigación: “1524 / 8 de abril de 1524 / Se ordena a los vecinos que <<guarden las bestias bajo pena de seis pesos, tomando en cuenta que los animales sueltos hacen daño a los cultivos>> / 29 de abril de 1524 / se concede un plazo de diez días para limitar las propiedades y colocar puertas hacia la calle, bajo pena de un marco de oro”. Y así en archivos se puede encontrar cientos de fechas que dan línea para saber del pasado.
Admirable nuestro Cronista mexicano. Su ficha biográfica en tomo Uno, dice: Es autor de los libros Roja oscuridad, La perfecta espiral, Marca de sangre, El secreto de la noche triste, Como nada en el mundo y los libros de crónica, El tiempo repentino y El derrumbe de los ídolos, además de la antología Ángel del Campo. Cito tales libros que comprueban que no sólo es cronista sino novelista. Al escritor nada le es negado en los géneros de la Literatura y Héctor es un escritor mexicano de admirable trayectoria a la fecha.
Prueba de ello —cito texto de solapa—, del tomo Uno: “Fundó y dirigió los suplementos culturales <<Posdata>>, del periódico El Independiente y <<Confabulario>>, de El Universal. Actualmente es subdirector de la revista Nexos y conductor del programa de televisión El Foco, de Canal 40. En 1989 se inició en el periodismo. Desde entonces ha relatado el pasado y el presente de la capital mexicana en los diarios y revistas más importantes del país”. Admirable trayectoria que le ha llevado a ser unos de los intelectuales más reconocidos en nuestra patria. Cuatro tomos publicados por Editorial Planeta, de ahí los datos que cito, citas del primero que vio la luz en el año 2018.
Sígueme en mis redes:
Sigue Apertura Intelectual en todas nuestras redes:
Te invitamos a que califiques esta información.
ENTRADAS RELACIONADAS
Descubre más desde Apertura Intelectual
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
